Pues si,
parece que se apagó el amor
veraniego entre el oftalmólogo de prestigio, y mundo serio, Gabriel Simón, y
la chica de vida siempre fácil y alegre, dos adjetivos puestos en positivo, Ana
Obregón. Su avaricia y exceso de ego, por hacer público como romance lo que sólo
er
a una aventura, ha supuesto el silencio y la huida del apuesto y
situado novio.